EL JUEGO DE AJEDREZ (Primera parte)
Hace unos meses vencí a la muerte. Si, a la muerte. Muy pocas personas tienen esa oportunidad de vivir, y yo la tuve. Pero no fue nada fácil. El día 5/6/2000 me encontraba en una sala de hospital rodeada de médicos que iban y venían. Se preguntaban cosas y manipulaban las maquinas que se hallaban conectadas a mí como esquinas dolorosas. Ellos no me veían, no se fijaban en mí, solo daban órdenes y corrían de un lado a otro. En cambio, yo si los veía. Estaba en un lugar oscuro, desnuda. Hacia frio. Trate de acordarme que me había llevado a ese lugar tan tenebroso, pero un profundo dolor me azotaba. Mire hacia todas partes, pero estaba sola en esa profunda agonía. Pero de repente algo se diviso en la oscuridad. Una pequeña luz. Un tablero de ajedrez?. Intente ponerme de pie, pero mis pies no me respondían. Me arrastre hacia la única luz, hacia mi única esperanza y vi sorprendida que efectivamente era un tablero de ajedrez perfectamente colocado en una mesa de marfil. Sorprendida vi mi nombre escrito de un lado. Yo jugaba las piezas blancas. Pero quien era mi oponente?. Cuando me disponía a girar la cabeza para leer el otro nombre, de la oscuridad, una figura negra con una gran capucha cubriéndole el rostro emergió de las sombras y se paro al otro lado del tablero. Extendió la mano, unos dedos huesudos y largos como dagas hacia las piezas perfectamente acomodadas y casi sin rozarla movió hiso su primera jugada . Ahí entendí todo. Era mi única esperanza. Era mi única salida. Era un juego de ajedrez. El permio era mi vida, y mi oponente era la muerte… (Continuara)

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